El neuroliderazgo integra los modelos de liderazgo situacional y la dirección por objetivos, valores y hábitos

El neuroliderazgo integra los modelos de liderazgo situacional y la dirección por objetivos, valores y hábitos
Neuroliderazgo: en este post se pone de manifiesto la importancia del neuroliderazgo y cómo influye en el rendimiento de cada situación empresarial

Hoy en día, el neuroliderazgo es una ciencia que implica una serie de variables que constituyen el porqué de las ventas en la actualidad, comprendiendo la inteligencia emocional a la hora de llevar a cabo las ventas. De este modo, la evolución del liderazgo ha sido tal que se ha llegado hasta una situación de liderazgo situacional y puntual en función de las determinadas situaciones que se estén llevando a cabo.

Las claves del neuroliderazgo

Para comenzar, es necesario advertir que el neuroliderazgo es una herramienta de administración que sirve para conectar la neurociencia con las prácticas organizacionales con las que transformar la efectividad de las mismas en un liderazgo empresarial. Y es que los pensamientos diferentes hacen que las empresas sean más fuertes, pues es necesario comprender la dimensión social del área de los empleos como un eje sobre el que pivota la administración, minimizando así los niveles de estrés y frustración para garantizar una mayor innovación.

De este modo, los elementos fundamentales del neuroliderazgo van enfocados hacia la construcción de una aproximación científica del desarrollo del liderazgo como tal. Y así se ha aplicado la neurociencia para desarrollar las prácticas de liderazgo, entrenamiento de gestión, cambios emocionales, educación, consultoría y coaching. El objetivo es tratar de saber cómo funciona la mente del líder y cómo ellos son capaces de liderar sus propios cambios, haciendo más estables las transformaciones de los trabajadores y de los consumidores en sus respectivas mentes.

Así, se vislumbra que el liderazgo respecto a las mentes no es una manipulación, sino una comprensión más profunda del comportamiento humano, pues las empresas al final trabajan según el comportamiento de sus trabajadores. De este modo, el neuroliderazgo permite una serie de perspectivas innovadoras para las diferentes áreas que existen como la toma de decisiones, la resolución de los problemas y regulación de las emociones, las colaboraciones y el trabajo en equipo. De esta manera, se facilitan los procesos del cambio.

¿Cuáles son los principios del neuroliderazgo?

Aquí es necesario decir que, en función de la teoría o del autor, se conocen diferentes principios para entender este neuroliderazgo. De este modo, Christian E. Elger, reconocido autor en la materia e integrante de la Universidad de Bonn en Alemania, indica que los principios del neuroliderazgo se basan en un sistema de recompensa como el detonante clave, la cooperación mentalmente programada y la información como influencia de nuestras expectativas y comportamiento. También tiene en cuenta la consciencia de que cada cerebro es distinto, que no hay emociones sin hechos, que la experiencia dirige nuestro comportamiento y que las situaciones pueden envolver su propia dinámica.

Por otro lado, el experto en neurociencia y negocios, Andy Habermacher, añade una lista propia de anotaciones que queda desarrollada en base a un trabajo de investigación, y que se basa en un cerebro estructurado y enfocado a la supervivencia, al cual también le gustan las recompensas. Así, el inconsciente es más poderoso que el consciente, las emociones son parte integral del cerebro y las experiencias impulsan nuestro comportamiento. Y todo con el cerebro como el gran simplificador y comportándose de manera lógica a nivel interno, aunque pueda parecer ilógico de manera externa.

No obstante, ninguno de estos dos autores se atrever a aseverar que sus respectivas proposiciones son únicas, sino que más bien presentan una serie de propósitos generales con los que trabajar. De este modo, un líder en materia de neuroliderazgo deberá comprender dichos parámetros, pero tendrá que ir más allá y conocer lo que ocurre en el cerebro humano en cada situación. Después, a través de ahí, desarrollar las estrategias necesarias para afrontar dichas situaciones de la mejor manera.

La neurociencia sobre el cerebro en el ámbito laboral

Una vez que el Doctor Rock acuñó el término neuroliderazgo, después se han ido sucediendo los estudios sobre el funcionamiento del cerebro humano en el ámbito laboral. Y entre ellos se vislumbra el desarrollado por el Departamento de Comportamiento Organizacional, Psicología y Ciencia Cognitiva de la Universidad de Case Western Reserve. Por otro lado, otro estudio fue desarrollado por la Universidad de Arizona, y otro más liderado por el profesor de Administración y asociado de Psiquiatría de la Universidad Emory, Roderick Gilkey. Y entre las observaciones de estos estudios destacan las siguientes:

Las fechas de entrega

Siempre se ha creído que las fechas de entrega ayudan a enfocarse y a lograr hacer el trabajo, pero según la neurociencia, esto no es como tal. De hecho, una fecha de entrega, sobre todo cuando aprieta el calendario, aumenta los niveles de urgencia y estrés, y las áreas del cerebro más usadas se distancian de un mejor rendimiento.

Es decir, si la fecha de entrega es cercana se entra en un proceso de estrés que lleva a que nuestro cerebro tenga menos aproximaciones nuevas al problema, por lo que la innovación queda relegada. No obstante, tampoco es conveniente pensar en fechas de entrega sin límite porque es algo irreal y porque las empresas precisan de unos resultados en el tiempo. Por ello, los líderes deben trabajar en la reducción del estrés para que los empleados puedan ser capaces de acceder a las partes creativas de su cerebro, incluso estando bajo presión.

La incertidumbre

No cabe duda que, si una persona siente que su trabajo está en riesgo, las decisiones no acertadas son más propensas a aparecer, algo que ocurre porque la incertidumbre laboral afecta a las zonas laborales asociadas a la ansiedad y al disgusto. De hecho, en una situación de incertidumbre el 75% de las personas podrán padecer desenlaces negativos, actuando por motivación del miedo y la ansiedad y llegando, por ende, a decisiones erróneas.

De este modo, los líderes deben saber cómo actuar en estas situaciones de incertidumbre mediante una estrategia acertada, como el coaching, que ha resultado bastante efectivo para ayudar a tomar las decisiones adecuadas. Se ha presentado como un buen método pese a que las decisiones no sean las finales, pero sí que determinan el camino correcto para la evaluación futura con posibilidad de modificaciones si fuera necesario.

Más allá de los hechos

En muchas ocasiones se ha vislumbrado que el líder tiene la capacidad de tomar decisiones rápidas y frías en base a unos datos y hechos. Y es que la neurociencia ha arrojado luz sobre el hecho de que los mejores líderes se apoyan en las emociones más que en la lógica. Esta hipótesis ha sido corroborada por estudios como los del profesor Gilkey, quien solicitó el análisis de escenarios laborales a ejecutivos de mandos mientras se monitorizaba su actividad cerebral.

Aquí, la expectativa era comprobar la actividad en la corteza prefrontal, que es la zona donde el cerebro planifica y ejecuta el razonamiento lógico. Y sí que hubo actividad, pero no en la dimensión que se esperaba, aunque sí es verdad que cuanto más sabía el sujeto, mayor actividad representaba en dichas zonas. Y esto es algo que se explica porque los humanos nos fiamos más de las experiencias y de las emociones a la hora de tomar las decisiones.

La positividad del líder

La clave de ser un buen líder no radica exclusivamente en tomar decisiones, sino que también debe servir como fuente de inspiración para otros, pues diversos estudios afirman que la actividad cerebral de los empleados recuerda bien las interacciones con los líderes efectivos. De hecho, en esos momentos se activan unas áreas del cerebro involucradas en el pensamiento social junto con emociones positivas. Y aquí es donde entran los líderes efectivos, que son capaces de motivar mediante unos vínculos emocionales para dar sentido a los propósitos de los empleados.

La calificación de los empleados

La motivación hacia los empleados también tiene que tener en cuenta el cumplimiento de una serie de expectativas, algo que se valora con buenas palabras o con calificaciones para que la motivación de los mismos se mantenga o incluso aumente, sintiéndose valorados respecto a su trabajo y esfuerzo. La clave de este punto está en que muchas de estas calificaciones son subjetivas al salir de los dirigentes o los líderes que los evalúan.

En este sentido, los colaboradores contribuyen más o menos en función de dicha calificación, pues al final la sensación de malestar o bienestar influye en el rendimiento futuro. Igualmente, las calificaciones también generan tensión respecto a los empleados, pudiendo fomentar una competencia sana o envidiosa y fomentando o desalentando el trabajo en equipo. Por ello, el trabajo del líder también debe quedar patente aquí, para que no haya desánimos en el equipo.

Motivación más allá de lo económico

Los incentivos económicos son fundamentales y sin ellos no se podría trabajar, porque al final el dinero es necesario para hacer la compra o pagar la vivienda. No obstante, este factor no es el único motivador que se debe encontrar a la hora de realizar una labor profesional. De hecho, la equiparación social y las conductas de cooperación también influyen para que los resultados sean los esperados. Queremos que se nos valore económicamente, pero también social y profesionalmente.

En definitiva, el neuroliderazgo y la inteligencia emocional son aspectos clave en la sociedad actual, algo que se ha ido viendo con la evolución de este liderazgo y cómo debe ser ejecutado en determinadas situaciones.

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