Negativa a reincorporar tras excedencia: ¿despido?

Negativa a reincorporar tras excedencia: ¿despido?
El artículo explicará cuáles son las principales consecuencias de que no se acepte la reincorporación al puesto de trabajo al finalizar una excedencia

La excedencia es un derecho que los trabajadores tienen recogido legalmente. Lo que sucede es que, si bien el Estatuto de los Trabajadores consagra este derecho, hay algunos vacíos que se tienen que interpretar. Ahora bien, es importante saber cuáles son las obligaciones que tiene una empresa y cómo puede reaccionar ante la negativa con una solicitud de reincorporación

Tipos de excedencias

Las excedencias pueden ser forzosas y voluntarias. En función de la tipología, hay obligatoriedad de reserva del puesto de trabajo o no. Es muy recomendable conocer estas particularidades para que no haya malos entendidos a la hora de realizar solicitudes. 

Excedencias forzosas

Cuando las excedencias son forzosas, el empleador estará obligado a mantener la misma categoría profesional y puesto de trabajo cuando el empleado se reincorpore y a darle la plaza. Esto también se da en aquellas excedencias que se toman por el cuidado de los hijos

Las excedencias forzosas implican una obligación para la empresa o institución pública porque, en ocasiones, es posible que sobre gente. La reserva de puesto de trabajo da una seguridad a quien solicita reincorporarse.

Excedencias voluntarias

Las excedencias voluntarias solo reconocen un derecho preferente a ocupar el puesto de trabajo si hay una vacante de categoría similar. Esto implica que la empresa no está obligada, si no tiene plazas, a aceptar que el trabajador se reincorpore. Eso sí, lo que no podrán hacer en ningún caso es contratar a una persona para un puesto similar al que estaba ocupando el trabajador en excedencia. 

¿Qué sucede en el caso de que la empresa diga que no la hay? Se dan más detalles acerca de cómo una empresa tiene que responder ante estas situaciones.

La obligatoriedad de admitir la reincoporación de un trabajador tras una excedencia

Las empresas tienen la obligación de aceptar que un trabajador se reincorpore si hay una vacante disponible en la localidad o en otra ubicación. En el caso de que la empresa no admita este derecho y no lo pueda acreditar, el trabajador puede tomar dos decisiones:

  1. Formular una demanda por despido improcedente. Para ello, hay que iniciar los trámites en un máximo de 20 días hábiles con posterioridad a la comunicación escrita que facilite la compañía. Hay que disponer de todos los datos y de las pruebas de que se solicitó volver al puesto de trabajo. El resto del proceso funcionará como en cualquier despido, pero siempre y cuando haya una negativa explícita por parte de la empresa a que el trabajador se reincorpore. 
  2. Interponer una demanda de reconocimiento de existencia de una vacante. Esta fórmula está concebida para que las empresas que formulen una negativa a que el trabajador se reincorpore demuestren que, en efecto, no tienen una plaza libre de similar categoría. Si no hay una negación explícita del derecho a volver al trabajo, esta es la reclamación que procede.

Los tipos de negativa de una empresa cuando se solicita la vuelta al trabajo

La empresa tiene varias posibilidades para negarse a aceptar que un trabajador se reincorpore a su puesto. Lo importante es que se motive debidamente la decisión y que no se haga fraude de ley.

Falta de disponibilidad del puesto de trabajo

La principal respuesta que se da como negativa es que no hay una plaza disponible de similar categoría a la que tenía el empleado. Cuando se trata de excedencias voluntarias y no por cuidado de hijos, la empresa podrá alegar que no tiene la posibilidad de facilitar la reincorporación.

Eso sí, es muy importante que, efectivamente, se pueda demostrar que no hay puestos libres. Sí es cierto que la empresa puede comunicar esta situación, pero el trabajador también debería repetir la demanda periódicamente, cada 3 meses aproximadamente. Es más común de lo que debería que algunas compañías aleguen esta situación para no reincorporar trabajadores y ahorrarse salarios.

Lo cierto es que la verosimilitud juega un papel importante. Es sabido que en las PYMES hay una mayor dificultad objetiva para proporcionar una plaza con la misma categoría al trabajador cuando este decide reincorporarse. En cambio, no debería haber ningún problema en grandes empresas si no se trata de un puesto directivo. 

Falta de respuesta

Una de las posibilidades es que la empresa no se dé por enterada de la comunicación. Si esto sucede, hay que comprobar si la solicitud se ha hecho en tiempo y forma (burofax) y existen pruebas documentales de ello. Lo que se recomienda es que haya más de una solicitud con fechas distintas, porque así la empresa no podrá alegar desconocimiento.

La no respuesta es una maniobra que puede utilizar una compañía para ganar tiempo cuando no tiene decidido lo que va a hacer. Como no es un despido ni una negativa, la situación quedará en un limbo legal. Si esto se prolonga, sería conveniente tomar alguna medida para demostrar si hay mala fe o, simplemente, desidia

Si no hay respuesta, se tendrían que tomar las correspondientes medidas legales para que se reconociese la categoría profesional del trabajador. 

Extinción de la relación laboral

Es posible que la empresa considere que la relación laboral está finalizada, lo que en principio sería asimilable a un despido. En este caso, corresponderá comprobar si está justificado. 

Por norma general, se alegarán motivos relacionados con el despido por causas objetivas, aunque también es posible que no se dé razón ninguna. Este aspecto es especialmente importante porque, dependiendo de la situación, se podrá tomar una decisión u otra. Lo más habitual es que se indique que la solicitud de reincorporarse se ha hecho fuera de plazo, que la compañía ha cerrado o que el puesto de trabajo se ha amortizado.

Eso sí, hay que recordar que en los supuestos de despido por causas objetivas el empresario está obligado a disponibilizar el dinero de la indemnización junto con la carta de despido. 

Si esto sucede así, se puede iniciar una reclamación por despido improcedente. Hay que iniciar el proceso en un máximo de 20 días y aportar toda la documentación necesaria. 

Cómo calcular los salarios y derechos en caso de despido improcedente

En primer lugar, es importante señalar que el cálculo del salario regulador se hará sobre el que correspondería en el momento de reincorporarse, y no cuando había dejado el puesto. Este punto es significativo, porque puede haber diferencias de calado entre cantidades y la jurisprudencia, desde la sentencia del Tribunal Supremo de 19/04/1986, no ha variado.

A efectos de derechos, lo importante es que la antigüedad sí que va a contar a la hora de computar despidos improcedentes o salarios base. En consecuencia, conviene conocer bien esta cuestión para poder realizar una reclamación con criterio y reclamar lo que corresponda por ley. 

Por otra parte, hay que indicar que el proceso sería el mismo que en otros despidos improcedentes. Se iría al servicio de conciliación de la correspondiente Comunidad Autónoma, se conseguiría posteriormente la papeleta donde se harían constar las demandas y se iría a juicio.

¿Qué es lo recomendable?

En primer lugar, es importante ser realistas cuando se piden las excedencias para no tener problemas en el futuro. Las empresas grandes no van a tener demasiado problema en recolocar a un trabajador en poco tiempo porque dispondrán de todo lo necesario para hacerlo. Este es el motivo por el que la mayoría de pleitos de este tipo no se dan en grandes empresas porque, por regla general, responden rápido. 

En cambio, cuando se trata de compañías pequeñas, lo cierto es que en excedencias prolongadas es perfectamente posible que no haya recambio. Por ese motivo, es altamente aconsejable que, cuando se pidan excedencias por motivos no urgentes, se tenga en cuenta esta perspectiva. Aunque un trabajador tiene los derechos laborales intactos si demuestra que sí hay un puesto para él, a nadie se le escapa que el proceso para demostrarlo es largo.

Es fundamental tener un seguimiento documental de todo el proceso. Esto significa que habrá que pedir toda la documentación de cuando se solicitaron las excedencias para, posteriormente, solicitar el reingreso. Es igualmente importante recordar que, a veces, convendrá hacer más de una solicitud por escrito. En la mayoría de los casos, y si realmente hay puestos de trabajo disponibles, la empresa acabará buscando un lugar para el trabajador que regresa.

Finalmente, hay que señalar que, en caso de que haya evidencias de que la empresa quiere dar de baja al trabajador, corresponde iniciar el proceso de demanda judicial.

La flexibilidad laboral llega a todos los ámbitos. No ha de extrañar que las personas con un trabajo estable y con perspectivas profesionales puedan, en un determinado momento, solicitar excedencias para afrontar otros proyectos. En este caso, lo que interesa es saber cómo hay que gestionar una posible no admisión cuando se pida la vuelta.

La excedencia, aunque es un derecho laboral, tiene un cierto riesgo porque cabe la posibilidad de que, cuando se pida una reincorporación, no haya vacantes o la empresa se niegue. Por eso es conveniente saber cuáles son los supuestos y las medidas a tomar en cada caso. 

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